Del puente a la Muralla

Una noche de meditación, entre Tú y yo, donde me esperabas con tus manos entrelazadas, esperando una Sentencia donde darías Tu vida por nosotros, donde Tu Madre Bendita llenaba de Esperanza cada rezo de Vía Crucis que se imploraba ante Tu presencia.
En cuanto entré en Tu casa, sentí un escalofrió que recorrió mi cuerpo al verte con tanta sencillez…Esa luz tenue donde sólo te acompañaban cuatro cirios encendidos; no sabía si acercarme, me impresionaba verte cautivo, bajo la atenta mirada de Tu Madre. Me quedé en el final, reflexionando si sabría estar a la altura que Tú merecías en Tu vigilia, temía  no sentir lo que muchas personas allí presenten sentían.

Decidí acercarme y tomar asiento a escasos metros de Él. Se inició la vigilia con una bienvenida para luego dar paso al rezo de Vía Crucis, no varié mi mirada en ninguna de las catorce estaciones, sólo tenia ojos para Él.
Llegaron los momentos de meditación donde el recogimiento invadía mis sentimientos, sentimientos de un trianero, trianero que vivió momentos y sintió como un macareno más. Al fin y al cabo, trianeros o macarenos, todos somos o debemos ser cofrades. Da igual rezarle  a Cristo en Su Sentencia o en Su Tercera Caída.

La verdad es que nunca olvidaré esa noche donde el puente fue macareno.

David Maroto Casasola

Montaje: Juan José Dorado Acebal


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